| Actividad discursiva en Fuegos de Margarite Yourcenar |
| Escrito por Pendulo | |
| sábado, 26 de septiembre de 2009 | |
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Sllenii Sánchez Gabriel
Tercera parte Irremediablemente la relación entre la enunciación de Marguerite, y el contacto del destinatario con el enunciado, provocan la destrucción de la enunciación para poder darle un sentido y establecer así un “alocutario”, que pertenece a la figuración que establece el lector, a través de una referencia, sin embargo, la deconstrucción de la enunciación de Yourcenar es un concepto que el lector no sabrá nunca que fue realizado, porque al dejar fluir a su hablante lírico para eliminar el que la escritora construyó, difícilmente podría imaginar el espacio preciso que imagino Yourcenar al describir su texto.Asimismo, esta escritora no repara en detalles acerca de cómo eran las manos físicamente, tampoco revela a través de algún adjetivo si el sujeto observado pertenecía a algún género. Habla de venas, de sangre, de unas manos que al fin podrían independizarse de su dueño, y que ya no cumplirían la función de intermediarías entre las cosas y el ser mencionado, sino que se convertirían también en cosas, en accesorios. Sin embargo, dentro de su enunciación, el hablante lírico toma diferentes actitudes, despierta de su propio discurso, sin dejar el papel de hablante lírico. En momentos da la impresión de pasar del estado de autor al de enunciador, ya que existen pasajes en su texto, en donde parece asombrarse de sus propias acciones, y arrepentirse de sus actos, para después reflexionar y confirmar nuevamente su postura. Para dar un ejemplo claro; en las primeras líneas, ella dice consolarse si al morir el personaje del que habla, le dejase en herencia sus manos, ya que estas dejarían de ser esclavas de este. Pocas líneas después parece haber analizado la situación, al describir por medio de metáforas en lo que se convertirían, y se percata de que ya no cumplirían ninguna función, y se encontrarían muertas al igual que su dueño, y la dejarían caer como una muñeca rota. La idea entonces ya no le parece del todo justa, regresa entonces de golpe, al primer momento de la enunciación, en donde el verbo que enmarca el discurso, “Podrías”, denota la suposición de las líneas que en ese momento la mortifican, y trata de evocar un discurso anterior a todo lo que ha enunciado, para decir: “Beso a la altura de la muñeca, esas manos indiferentes que tu voluntad no aparta ya de las mías.” “Podrías hundirte de un solo golpe en la nada, a donde van los muertos” ,enuncia Yourcenar, y es que su discurso produce al momento de la enunciación un mundo ajeno, fuera de la realidad de su texto, o bien de la realidad humana, un mundo que no se puede palpar, que es ajeno, producido dentro de la enunciación; es un mundo invocado y ausente al mismo tiempo, es relacionado con el lugar del sujeto, por tanto este lugar a donde van los muertos puede cambiar radicalmente. Para el sujeto de la enunciación, la nada, es ese lugar a donde irá el ser que desea, porque es ahí donde van los muertos; esto es, ella de alguna manera desea su muerte, si no del todo, por lo menos para admirar las consecuencias. Pero para los lectores que tengan acceso a ese espacio como hablantes líricos tendrán un concepto diferente del lugar a donde van los muertos, puede ser el infierno, y el infierno no es un lugar que pinte igual para todos, ya que depende de la cultura que trae consigo una carga cosmogónica. El espacio en el cual se desarrolla la acción, sin duda traerá consigo imágenes para cada enunciatario lírico. El cuerpo observado, ¿en dónde está?, ¿en un féretro? ¿En una cama?, ¿es un ser amado, u odiado? La concepción nunca será la misma en los destinatarios, y nadie vislumbrará claramente el espacio de la enunciación de Yourcenar, ni sabremos tampoco si existió en un momento real o figurado. Aún así el sentido no se perderá nunca: el momento de la enunciación es un espacio en donde alguien desea quedarse en herencia unas manos, y cambiará gravemente su destino al relacionar su deseo después con otra frase, con la cual da cierre a su discurso poético: “sólo son terribles los vivos, porque poseen un cuerpo.” El sujeto de la enunciación sería el lugar producido en el discurso por el proceso de la enunciación. “Reposo la cabeza como un niño entre esas palmas llenas de estrellas, de cruces, de precipicios de lo que fue mi destino.” El verbo tiene indiscutiblemente su porqué. El enunciante lírico habla de un destino, y mezclar verbos de dos tiempos diferentes en una sola frase tiene una intención, nos está develando algo. Reposo la cabeza, el verbo reposar está en presente, pero el verbo fue pertenece al pasado. Lo cual quiere decir, que la muerte del actante dentro del discurso poético, solo ocurrió en la imaginación del hablante lirico, no del lector, que sería una acción bastante diferente. Después regresa al tiempo anterior a su primer destino. La enunciación sería un proceso carente de sujeto, desencadenado por el entrecruzamiento del hablante con el lenguaje. En este caso, la autora del texto, como hablante en la enunciación, y adjudicando a las manos el papel del sujeto, se relaciona con el lenguaje: “Ellas mismas se transformarían en cosas. Inocentes de nuevo, pues tú ya no estarías para hacer de ellas tus cómplices.” Las manos serían inocentes del sujeto observado, pero pasarían a ser presas del objeto de deseo del hablante lírico, al decir este que la dejarían caer como una muñeca rota, guardan una intención, la de tomar, o aprehender, pero estas sin vida ya no cumplirían su cometido. Utiliza formas retóricas dentro de la enunciación como metáforas para que el sujeto surja como subjetividad a través de una serie de marcas que dejan su rastro en el proceso discursivo, entendido este como un proceso de interacción comunicativa complicada. “Tristes como galgos sin dueño, desconcertadas como arcángeles a quienes ningún Dios da ya órdenes, tus inútiles manos reposarían sobre las rodillas de las tinieblas.” Marguerite Yourcenar se sirve de la retórica como medio y método de interpretación de su obra en cuanto se atribuye sentido a sus componentes formales, ya que las figuras retóricas desde el punto de vista de la convención del pacto de ficción en el discurso poético, son instrucciones para leer el texto y descubrir su estrategias de significación que pueden afectar tanto al componente pragmático como al semántico. El concepto de sujeto productor del discurso se une a la observación de su presencia en su propio discurso, que es a la vez el espacio en el que se construye y aparece el sujeto. “Ya me consolaría,” dice Yourcenar, es así como se inmiscuye en la oración de su propio discurso, y presta atención a su propia construcción dentro de este. Al suponer la muerte del sujeto que ama, se mira visualizando su muerte, a través de todos los sentidos, y el dolor sale a flote, puesto que Yourcenar habla de consuelo. Para hablar de consuelo, debía existir el dolor, mismo que se ocasiona, al dar muerto al objeto de su amor, o en todo caso de su deseo. Enfrenta una actitud existencial con la que sus personajes afrontan el trance supremo de la muerte, primero el sujeto como cuerpo: “Podrías hundirte de un solo golpe en la nada, a donde van los muertos”, dice Yourcenar, y después las manos también son víctimas de este acto superior en el cual la escritora dispone; claro solo en su momento de enunciación, cuando aún nadie ha anulado su existencia dentro del texto “Tus manos abiertas, incapaces de dar o recibir ninguna alegría, me habrían dejado caer como una muñeca rota. Beso a la altura de la muñeca, esas manos indiferentes que tu voluntad no aparta ya de las mías; acaricio la arteria azul, la columna de sangre que, antaño, incesante como el chorro de una fuente, surgía del suelo de tu corazón.” En la mayoría de sus textos, Marguerite Yourcenar tiene una especial mención para la muerte voluntaria, en la que el suicidio se erige en expresión suprema de la autonomía y rebeldía del ser humano. Sin embargo esta escritora no deja de lado la agonía consciente, que nos permite asistir a todo el proceso que vive el personaje hasta su fin, a través de los distintos estadios y etapas. |