Filosofía y Poesía de María Zambrano. Corrientes asociadas por el enigma
Escrito por Pendulo   
sábado, 26 de septiembre de 2009
Fausto Carámbura*
Tercera parte

La idea de que Platón ha reñido una tremenda batalla con la poesía es cierta. En sus diálogos dramáticos e innumerables lucha contra la corriente de sus ideales. El mayor error cometido fue pensar que la filosofía nació para la poesía. En sus diálogos se comprueba la razón, la justicia y la fortaleza, pero de nada nos sirve sin finalmente abandona la filosofía por “la revelación de la belleza poética”:

Todo esto es muy de envidiar.[…]En igual forma, la musa inspira a los poetas, éstos comunican a otros su entusiasmo y se forma una cadena de inspirados. No es mediante el arte, sino por el entusiasmo y la inspiración que los buenos poetas épicos componen sus bellos poemas.
(6)

El poeta, como lo explica María Zambrano, no podía ver con buenos ojos el descubrimiento del ser, porque de él se regía la intuición al descubrimiento, que es, en el filósofo lo que lo arrastra a entender el pensamiento de lo que le rodea, porque existen cosas a las que no queda más remedio de ser leal hasta la muerte una vez que se ha descubierto. El poeta persigue desde su marginación algo que no sabe lo que es pero sabe que está ahí. Su forma heterogénea le ayuda a intuir y a percibir estados ligados a su realidad, la que más le conviene por supuesto, porque el poeta no busca todo en poco o viceversa, porque teme encontrar algo que vaya acorde con lo que busca, algo como él pero diferente. Al poeta se le reconoce por ser un hombre fragmentado, un hombre subterráneo, un ser que no sólo podía ser maligno, sino nada: ni maligno, ni bondadoso, ni callado, ni honrado, ni héroe, ni gusano. Porque un hombre inteligente no puede llegar a nada serio, en cambio, los filósofos, los necios, pueden llegar a ser mucho, porque sólo los necios pueden llegar a hacer y ser algo. Elliot en uno de sus poemas expone que la gran conciencia, y aun toda conciencia es una enfermedad, porque el hombre está vacío de valores y de poesía:

Somos los hombres huecos
Los hombres embutidos
Nos inclinamos juntos
Con las cabezas llenas
De paja ¡Ay! ¡Ay!
Y nuestras voces ásperas
Cuando cuchicheamos
Son quedas sin sentido
Viento en la hierba seca


En Poesía y Metafísica la opinión de María Zambrano sobre la poesía es certera. Los poetas se ven en la necesidad de crear un universo. Y no sirve ni un instante de descanso ni una tregua para aguardar su palabra, porque hoy sólo los vemos en una nube de fuego suspendidos entre el cielo y la tierra. El poeta no pertenece a los hombres y tiene plena conciencia de no ser dios. Se encuentra “entre el cielo y la tierra” porque es gracias a él que las cosas se nombran y tienen sentido. Son profetas de su vida. Hombres que viven en la atmosfera de su creación, más como criaturas y hacedores.

Por otro lado y posicionando a la filosofía frente a la realidad, es una búsqueda inagotable y, también, infructuosa, de algo que (por entredicho) no poseeremos pero que, al menos, tenemos la validez de su conocimiento, porque es la filosofía la que se encarga de buscar la verdad trascendente ante todas las cosas.

Filosofía y Poesía se dividen pero abren caminos al conocimiento. Una marcada por la persistente interrogación del conocimiento y otra por su rotundo enamoramiento a las cosas indescifrables.


Referencias bibliográficas

(1)    Platón, Ion o de la poesía, México, Secretaría de educación. 2006. P. 26
(2)    Octavio Paz, El arco y la Lira, México, Fondo de cultura económica. 2005. P. 13
(3)    María Zambrano, Filosofía y poesía, México, Fondo de Cultura Económica, 1996. P. 19
(4)    María Antonia González Valerio. Filosofía y Poesía en el pensamiento de M. Zambrano. P. 18-19
(5)    María Zambrano, El hombre y lo divino, México, Fondo de Cultura Económica, 1993, p. 33.
(6)    Platón, Ion o de la poesía, México, Secretaría de educación. 2006. P. 13