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Escrito por Pendulo
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viernes, 20 de noviembre de 2009 |
Víctor Del Monte
El tema de los Derechos Humanos debiera estar sujeto en forma obligatoria a la discusión teórica, no solo para juristas y politólogos, sino que debiera ser de obligada reflexión para académicos, estudiantes y pueblo en general, porque se han propiciado distorsiones que causan confusión y también desconfianza, sobre todo cuando se hace uso faccioso del término, como hace el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, que busca erosionar la legitimidad de los gobiernos federal y estatal, y así favorecer a los grupos antagónicos, contrarios al sistema imperante, como el EZLN, el EPR, el ERPI, y otros, que pretenden constituir un modelo alterno o paralelo, para lo que estarían propiciando una revuelta social o revolución armada, que lo único que provocaría sería un baño de sangre, una conflagración social, que a nadie conviene, porque como ya describí en una colaboración anterior, la guerra cuando es guerra, alcanza a todos, y provoca destrucción, dolor y muerte, desgarramiento social, y desplazamiento de miles de personas. Eso nadie lo quiere, por lo menos eso es lo que se percibe entre el grueso de la población, porque somos una nación de más de 100 millones de habitantes, que aunque amplios sectores se expresan inconforme, esperan u optan por los caminos legales, republicanos, para introducir los cambios paulatinos y necesarios en el proceso de consolidación y maduración del sistema democrático requiere, demanda, y en cuyo camino se encuentra México, con avances y retrocesos, pero seguro de que todos anhelamos un futuro mejor, un país de leyes, donde se superen desigualdades, se enmienden errores, y se construya un mejor futuro para todos, y por supuesto, donde los gobiernos, en los tres niveles (federal, estatal y municipal), asuman la responsabilidad de gobernar para lograr el bienestar general de la población, porque solo en esa medida tendremos un país políticamente estable y viable. Por eso la importancia de profundizar en el status ontológico de los Derechos Humanos, titulo de un diplomado al que yo asistí a Costa Rica, porque he de confesar me encontraba muy confundido por el excesivo protagonismo del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, que hace uso faccioso de la defensa de los Derechos Humanos, toda vez que sus activistas asumen que existen dos caras de la misma moneda: cuando se trata de sus defendidos y cuando se involucra a sus sindicados, y llegué a juzgar que quizá estaba prejuiciado por el activismo del Frayba, que toma partido, y hace muy maleable el termino, lo estira y lo encoje de acuerdo a su propia conveniencia, y se erige como único ente capaz de enjuiciar la potestad de los gobiernos estatal o federal (nunca municipal) en la administración de justicia o la aplicación de la ley, sobre todo cuando involucra a un individuo o una comunidad que pertenece a las bases de apoyo o a las milicias del EZLN o a las Comunidades Eclesiales de Base, ambas ligadas con el clero católico, que es el que moldeó este centro, en el entendido que era necesario “acompañar” a las comunidades indígenas en el proceso de liberación o construcción de una sociedad más igualitaria y justa . Exclusivamente.
En todos estos años que he sido atento observador del acontecer histórico en Chiapas (estudie sociología en San Cristóbal de Las Casas), he logrado percatarme que los activistas del Frayba pueden pasar frente a una expresión abusiva o excesiva de la fuerza pública contra algún individuo o conglomerado que no pertenezca a las filiaciones arriba descritas y simplemente siguen de largo, porque eso no les reditúa capital político ni de frente a la sociedad ni frente a la comunidad internacional, menos ante los gobiernos estatal o federal, como interlocutor válido, autorizado legalmente para interceder en defensa de los derechos de los directamente afectados, y no cuenta con el personal capacitado profesionalmente (abogados calificados, penalistas, laboristas, etcétera) que tengan claro que los Derechos Humanos son garantías constitucionales, y no instrumentos políticos para denostar o disminuir la autoridad moral de los gobiernos, sobre todo si estos han sido electos democráticamente, de acuerdo al sistema de representación proporcional, porque si bien es cierto que resulta urgente defender los derechos humanos en la práctica, también resulta cierto que hay que fundamentarlos en la teoría, porque, además de la praxis, el hombre necesita la iluminación de ésta, para garantizar la existencia y la validez de lo que defiende, no sea que se ponga a luchar por algo que no es verdadero y si en cambio solo sea un instrumento político contra los gobiernos legalmente establecidos, para erosionar su legitimidad, y debilitarlos ante los ojos de la sociedad como gobierno represivos, autoritarios, abusivos, rapaces, porque consideran que así, mediante el golpeteo mediático, mediante el cuestionamiento irreflexivo y algunas veces irresponsable, exacerban el ánimo de la sociedad, provocando el descontento que derive en un alzamiento armado para el 2010. ¿Usted qué piensa?
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