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¿Por qué existe el Frayba? La “organización” creada por el cura Samuel Ruiz García, fue creada originalmente para “lavar” dinero enviado de Europa para que la lucha zapatista subsistiera y mantuviera a cuerpo de rey al subcomandante Marcos y a cuanto “líder” social permitiera victimar su nombre. Fue que poco a poco la organización de los derechos humanos fue obteniendo fuerza en el estado de Chiapas, puesto que vigilaba muy de cerca –tipo FBI- a las organizaciones policiacas de la entidad, para que no se propasaran con los detenidos, sobre todo si eran de origen indígena. Pero a los líderes zapatistas, a Marcos y sobre todo al cura Ruiz García no les convenía que el Frayba se convirtiera en hermanitas de la caridad y “distrajera” jugosos recursos de origen europeo defendiendo lo indefendible, por lo que optaron por expulsar al representante de los derechos humanos e incrustar a un personaje oscuro, sospechoso y perverso, cómplice de Tatic Samuel en todas sus trapacerías. A la llegada del nuevo adalid de los derechos humanos, el Frayba se convirtió en un grupo de choque, de golpeteo, de provocación del gobierno chiapaneco, a quien un día y el otro también chantajean, condicionan, provocan, retan y hasta lo ponen entre la espada y la pared. Pero no se amilanan, caso concreto, la respuesta a una denuncia hecha por ese grupo de barbajanes chantajistas, de una presunta agresión, de la que dicen fue inventada el pasado 18 de octubre en la comunidad Jotolá, municipio de Chilón; deteniendo a cuatro presuntos culpables, presuntos porque en la comunidad arriba citada aseguran que son simples chivos expiatorios o mejor dicho, víctimas de los odios del mentado Frayba. Especialistas en el tema de las organizaciones no gubernamentales, “defensoras” de los derechos humanos, sugieren que el mandatario chiapaneco está en la plena libertad de solicitar al gobierno federal, a través de Relaciones Exteriores, información fidedigna de quién o quiénes mantienen al Frayba. Ya que esos recursos han servido para inyectar inestabilidad en los pueblos de los altos de Chiapas; encono y odio en la comunidad indígena; división en un pueblo que le abrió las puertas al que ahora le dan una puñalada vil y descarada por la espalda. Es momento de detener las arbitrariedades de estos grupos violentos, amafiados con exgobernantes del estado, como es el caso de Pablo Salazar quien a través de la violencia y el miedo, pretende retomar el control del poder a través de sus esbirros enquistados mañosamente en el gobierno de la entidad y a través de su perro fiel, el senador, Rubén Velázquez López.
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