Víctor Del Monte
Falsa la presunta neutralidad del Frayba En los techos de algunas casas de la comunidad de Acteal, en las altas montañas de Chenalhó, todavía ondean algunas banderitas blancas en reclamo de paz. Lucen percudidas y deshilachadas por el paso del tiempo, pero están ahí, ondeando sobre los techos de lámina, como recordando que hace algún tiempo rondó por ahí la guerra, o como señal de que ahí, en ese núcleo poblacional, vive sociedad civil no combatiente, o que bajo esos techos de lámina, que desde el aire se ve como una diminuta aldea indígena, habitan hombres y mujeres que sobreviven del cultivo del café.
Y nada más.
Podría pensarse que es una zona neutra que no quiere la guerra, y que proclama la paz.
Pero eso no es cierto, como no lo es la presunta neutralidad del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, que a leguas se nota parcializa sus juicios, a favor, siempre a favor, de quienes el 1 de enero de 1994 se alzaron el armas y declararon la guerra al Gobierno y al Ejército mexicanos.
No hay vuelta de hoja; comparten bandera, discurso, y actitud: no reconocen la legitimidad del gobierno legalmente establecido ni quieren interlocución.
Tienen su propia agenda política.
Basta con que los medios de comunicación hagan eco de sus proclamas, para descalificar, para minar cualquier intento de diálogo, de acercamiento.
No es lo que buscan.
Resulta una trampa el presunto reclamo de la Sociedad Civil Las Abejas para esclarecer la verdad sobre lo que pasó en Acteal el 22 de diciembre de 1997, porque ellos tienen su propia versión de los hechos.
1) La masacre de 45 indígenas en Acteal fue un plan contrainsurgente.
2) Los que lo perpetraron fueron entrenados y armados por el Estado mexicano.
3) Hay autores intelectuales en la cúspide del poder político.
4) Se pretendía quitar el agua al pez.
De nada valdrá documentar la verdadera historia de lo que aconteció en Acteal–como lo hizo la PGR, en el famoso Libro Blanco de Acteal o Héctor Aguilar Camín, en Nexos-, porque ellos tienen más que cocinada su propia versión de los hechos.
Nada ni nadie los va a mover de ahí
Más aún… el amparo que concedió la Suprema Corte de Justicia de la Nación a favor de 20 implicados es solo parte de este plan para dejar impune un crimen de Estado.
Para encubrir a los autores intelectuales.
1) El ex presidente Ernesto Zedillo;
2) el ex comandante de la VII Región Militar, Mario Renán Castillo;
3) el ex Secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet Chemor;
4) el ex Procurador General de la República, Jorge Madrazo Cuéllar;
5) y el ex gobernador de Chiapas, Julio César Ruiz Ferro.
Esa es la única verdad para la Sociedad Civil Las Abejas, para el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, y otras organizaciones afines al zapatismo.
¿Qué verdad es la que requieren se esclarezca, si ellos ya esclarecieron la propia, la única e irrefutable verdad de lo acontecido el 22 de diciembre de 1997?
Lo que los sobrevivientes de la masacre de Acteal, y los que fueron testigos de los hechos y que han declarado en los diferentes procesos legales quieren “es que el Estado mexicano en su conjunto y en la tarea que le toca a cada uno, trabajen para que no salgan libres los paramilitares que han sido señalados y procesados de ser autores materiales del crimen”.
Así dejan claro que ellos han emitido ya un juicio sumario, y no aceptan replica.
“La Suprema Corte de Justicia de la Nación, no puede ser justa si permite que salgan tan impunemente los 37 casos que todavía va a resolver, por que volverán a cometer actos tan terribles como lo que se cometió en la masacre de Acteal”.
Eso es lo que dicen, y aún más: “Si no hay justicia en Acteal, no hay paz ni democracia en nuestro país y mucho menos respeto a los derechos humanos”.
Las Abejas de Acteal fijan su postura en el caso: “seguiremos luchando por la justicia, la paz y la verdad sobre el crimen de lesa humanidad que cometió el Estado Mexicano, con dignidad y con esperanza para que llegue la verdadera justicia”.
¿Cuál verdad?
¿Cuál justicia?
Para el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas lo único nuevo en el caso de Acteal, es la aparición de “nuevos actores cómplices de la impunidad”.
Ellos son los ministros de la sala Uno que con el amparo permitieron la liberación de 20 implicados.
“Insistimos en que las deficiencias cometidas, deliberadamente, durante el proceso únicamente establecen faltas, incluso delitos cometidos por funcionarios del estado, y no la inocencia de los 20 autores materiales recién liberados. Sin embargo, el sistema de justicia prevé la posibilidad que mediante solicitud de parte, como recientemente lo promovió el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), un Juez Federal los declare totalmente inocentes, lo cual será una verdad jurídica más no la verdad social histórica. Para este Centro de Derechos Humanos la verdad está en la palabra de los sobrevivientes, en la historia documentada que antecedió a este crimen, en la experiencia y testimonio de los pueblos. Esta verdad jurídica que facilita el Poder Judicial de la Federación y que hoy se presume, no es otra cosa que el intento por encubrir el Crimen de Estado”.
¿Habrá otra verdad para ellos?