Víctor Del Monte
Diego Cadena Gordillo, del Frayba, un apóstol de la violencia Hace algunas semanas, los obispos de la Diócesis de San Cristóbal, Tapachula y la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, propiciaron una reunión con representantes de la empresa canadiense Blackfire Exploration Mexico, funcionarios del Gobierno Estatal y Federal, dando una muestra de cómo se pueden atender los problemas que aquejan a Chiapas sin polarizar socialmente al estado ni politizar las controversias entre grupos sociales con intereses encontrados o descalificar al gobierno; la intervención oportuna de los obispos de Chiapas para propiciar el entendimiento y la conciliación de intereses entre los grupos en pugna es una formula que debiera poner en práctica el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas cuando “acompaña” en su lucha a diferentes grupos sociales, como es el caso de los católicos tradicionalistas de Mitzitón, los adherentes a “La otra campaña” de San Sebastián Bachajón, los zapatistas de Moisés Gahandi. Bolom Ajaw, en Agua Azul o Agua Clara, rumbo a Palenque, porque qué otra manera existe para conciliar intereses y solucionar controversias si no es el diálogo y la negociación entre las partes involucradas, mediadores de buena voluntad y el gobierno, claro está si lo que se pretende es resolver de fondo los conflictos sociales, porque si no se resuelven lo único que generan es mayor confrontación y violencia, atraso, marginación y pobreza.
La postura de los obispos de Chiapas en el caso de la Blackfire Exploration Mexico es más que elocuente, y tal vez en adelante debiera buscarse que sean ellos quienes intervengan como mediadores en otros conflictos sociales, como los mencionados líneas arriba, porque está claro que cuando interviene el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas en lugar de acercamiento entre las partes se logra mayor polarización, y en lugar de concordia, crece el rencor y el odio, tal vez porque el Fray Bartolomé de Las Casas es parte interesada y no una entidad neutral, que pueda mediar sin inclinar la balanza de un lado, toda vez que su filosofía parte del “acompañamiento” y no de la coadyuvancia, lo que implica de entrada que está del lado de uno de los grupos en pugna, asumiendo un papel protagónico que la mayoría de las veces lo hace aparecer como vocero de una de las partes, llegando a asumirse parte del conflicto, no así los obispos, cuyo objetivo superior es la conciliación de las partes, como quedó demostrado en el caso de la reunión que propició con la Blackfire Exploration y los grupos inconformes, donde se trató de llegar a acuerdos negociados armónicamente, para que las partes confrontadas alcancen acuerdos que a todos deje satisfechos, sin que por ello hayan dejado su responsabilidad social de expresar su preocupación por la explotación de minas en Chiapas, que está causando ya diversas protestas de diferentes organismos sociales e incluso de grupos religiosos que han visto la grave contaminación que están causando las mineras canadiense, específicamente en el ejido Grecia, del municipio de Chicomuselo, en la Sierra Madre de Chiapas.
Los obispos no buscan ni quieren el protagonismo que busca el abogado Diego Cadena Gordillo, es obvio, porque la reunión a la que convocaron se realizó a puerta cerrada, aunque el obispo de la Diócesis de San Cristóbal, Felipe Arizmendi Esquivel, confirmó posteriormente que esta reunión se realizó el 28 de agosto en las instalaciones del Seminario Diocesano de esta ciudad, donde se celebraba un encuentro de sacerdotes de toda las tres diócesis de Chiapas, asegurando que los empresarios de la minera canadiense y los funcionarios de los gobiernos Federal y estatal, escucharon las quejas de los representantes de las comunidades afectadas y el impacto ecológico que están sufriendo por la explotación minera. “Los problemas políticos y culturales que se están generando, las divisiones que hay en las comunidades, la comunidad Grecia en particular, porque unos aceptan el trabajo de la mina y otros no, problemas sociales que preocupan", refirió el obispo.
Pero pareciera que no es lo que busca el abogado Diego Cadena Gordillo, por lo menos no en el caso de Mitzitón, donde en vez de acercar a las partes en pugna, las confronta más y más, a tal grado que descalifica la intervención del Gobierno del Estado y desestima las reiteradas convocatorias al diálogo, rechazando incluso presentarse aduciendo una serie de patrañas –que si no se ha hecho justicia y no se ha aprehendido al campesino que atropelló a otro; que si no hay garantía de que el trazo de la autopista San Cristóbal-Palenque no va a pasar por Mitzitón; que si el pastor Esdras Alonso, de Alas de Águila, lo demandó ante la PGR; que si unos son “paramilitares” con protección del gobierno-, que por lo visto lo único que persigue es prolongar el conflicto, saber con qué oscuros propósitos, tal vez porque si en realidad se interesara en solucionar los focos rojos donde el Fray Bartolomé tiene injerencia, se acabe su forma de vida, su live motiv, que es lo que le mantiene vigente ante los ojos de los donantes extranjeros que pensarán que en Chiapas, como ellos dicen, se persigue y mata como política de estado a los miserables campesinos que no pueden remontar su mísera condición de atraso porque se la pasan confrontados entre sí, arrebatándose la posibilidad de progreso que les daría el mantenerse unidos para reclamar al gobierno el apoyo necesario para que cuenten con clínicas de salud, con escuelas, con carreteras, con luz eléctrica, con agua entubada, con los servicios públicos necesarios que les garantice, por lo menos, el mínimo de bienestar social que les garantiza la letra de la Constitución General de la República, que les es ajeno cuando el próximo año se cumplen 200 años de la Independencia de México y 100 de la Revolución Mexicana.
Por eso insisto en que el ejemplo de los obispos de Chiapas debiera ser exaltado, para mostrar al mundo que cuando existe voluntad real de resolver los problemas se pueden llegar a acuerdos, a acuerdos que satisfagan a todas las partes, y que cuando el Fray Bartolomé de Las Casas interviene en lugar de solucionarse las controversias se vician por intereses perversos que lo único que parecieran buscar es que las heridas permanezcan abiertas y sangren y supuren, porque así ellos, los que lucran con el dolor y el sufrimiento de la gente obtiene pingues ganancias, que se traducen en jugosas donaciones en dólares y euros del extranjero, para continuar subvencionando su estructura burocrática, que es por todos conocido, les permite vivir con holgura, mientras que los supuestos ofendidos cuyas causas ellos enarbolan continúan reproduciéndose en la más espantosa miseria, sin posibilidad alguna de superar el atraso y la marginación de siglos, clientes seguros de los grupos radicales que los usan como carne de cañón, más ahora, que como el abogado Diego Cadena Gordillo han comenzado a proliferar los apóstoles de una nueva revolución armada, que podría tener cabida en el año 2010, a sabiendas de que quienes ponen los muertos, quienes derraman su sangre, no son ellos, protegidos como están con el falso escudo de la neutralidad que les da la aparente defensa de los Derechos Humanos.