Víctor Del Monte
Mitzitón desenmascaró al Frayba El conflicto intracomunitario de Mitzitón, en el municipio de San Cristóbal de Las Casas, desenmascaró al Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas; el abogado Diego Cadena Gordillo quedó en evidencia: es intransigente, manipula a los ejidatarios católicos tradicionalistas adherentes a “La otra campaña”, no ha tenido ni tiene voluntad de diálogo, de solucionar el diferendo que ellos mismos se han encargado de fermentar, no de ahora, sino desde hace 10 años, en una confrontación que ellos mismos avivan, sin importarles quién pone los muertos y los heridos, si los católicos o los evangélicos, que ahora se sabe, pertenecen a diferentes denominaciones, no solo a una, no solo a Alas de Águila, no solo al Ejército de Dios, y solo busca lucrar con la miseria de la gente, porque eso le otorga renovado protagonismo nacional e internacional, y jugosos dividendos del extranjero, euros y dólares que llegan a sus arcas si se asume como el paladín de la libertad, en defensa de los Derechos Humanos de los grupos más vulnerables de la sociedad, los indígenas, que ellos se encargan de describir como las victimas del mal gobierno, que los reprime y los despoja, y entrega sus tierras al capital trasnacional, y éste, obvio está, es el gobierno de Chiapas, como si aún gobernara el déspota de Pablo Salazar Mendiguchía, que en los seis años que estuvo al frente de los destinos de Chiapas cedió el 15 por ciento del territorio estatal a las mineras trasnacionales, y ahí sí, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas guardó silencio cómplice, queriendo ahora endilgar a la nueva administración todos los males que aquejan al estado, cuando estos son solo parte de la herencia trágica, de los múltiples conflictos irresolutos que han estado por años ahí y que hoy curiosamente resurgen para desestabilizar políticamente a un gobierno que en los últimos tres años ha logrado la gobernanza que nunca había tenido Chiapas, sin marchas y plantones, sin cierres de carreteras, sin tomas de oficinas públicas, sin secuestros de funcionarios, sin procesos pre y post electorales violentos, y lo más importante, con el concurso de organismos internacionales de probada probidad, de probada trayectoria, como el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU, y el Programa de Desarrollo de Las Naciones Unidas (PNUD), bajo cuya egida, vigilancia y potestad, está la política de desarrollo social del estado, para que nadie se haga pijiji, para que los recursos lleguen a donde deben llegar, para que en verdad se orienten las políticas públicas hacia los más necesitados, que son quienes habitan los 28 municipios de menor índice de desarrollo humano, que es donde se concentra la pobreza extrema, germen de la desigualdad, de la injusticia, y sinónimo de la exclusión social, económica y política más aberrante, pero que no se puede adjudicar a esta administración, sino al rezago de siglos, al abandono, a la mala planeación, pero también a actitudes nefastas, como la que asume el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, que se opone a todo, sin importarle que quienes al final sale perdiendo es el pueblo, los más atrasados, los indígenas, que por su negligencia, quedan de nueva cuenta fuera de los planes de desarrollo, y lo que es peor, creyendo que así están defendiendo su tierra y su territorio, su dignidad, cuando lo único que están haciendo es perpetuando su marginación y pobreza, porque sin esas zonas de exclusión y pobreza, nada tendrían que hacer los malos redentores, que lucran justamente con eso, con la miseria del pueblo.
Ni pá atrás ni pá adelante, pá ningún lado quiere jalar el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, porque si se logra el entendimiento, si se soluciona el problema, si los grupos en pugna armonizan y se unen, ellos son los que pierden, se le acabaría la chamba, no tendrían ya bandera alguna que izar en su asta más alta, no tendrían con qué ir a mendigar la ayuda de sus donantes, de sus cooperantes, de sus benefactores, que creen que ellos defienden, en verdad, las causas justas del pueblo oprimido y explotado, y por eso insisto en que Mitzitón dejó en evidencia al Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, porque primero enarboló ahí la bandera de la defensa de la tierra y el territorio, por el presunto trazo de la autopista San Cristóbal de Las Casas-Palenque, pero ese cuentito ya se le cayó; y no puede continuar izando esa bandera; ya no, porque el gobierno garantizó que por ese territorio no pasará ninguna vía rápida, ni existe plan alguno de enajenar con capitales foráneos sus bosques y su ojo de agua; no puede seguir exigiendo castigo para el asesino de uno de sus correligionarios, porque este ya fue detenido, encarcelado luego de que se inculpó quien presuntamente el 21 de julio atropelló al tzotzil Aurelio Díaz Hernández, atropellado en Mitzitón “por un vehículo conducido y tripulado por hombres de rostro cubierto que disparaban contra ejidatarios de la localidad”, por lo que ya no pueden aducir impunidad, o nulo resultado en la investigación prometida por el gobierno estatal, pretextos que antepusieron para no asistir a los reiterados llamados de diálogo que hizo el propio gobierno de Chiapas, aunque, obvio está, ahora quieren achacar al gobierno el que los evangélicos se hayan hartado del clima de incertidumbre que se vive en Mitzitón y hayan optado por retirar las cadenas que los adherentes a “La otra campaña” pusieron en los caminos, según ellos, por acuerdo de la asamblea, ya que sin ningún temor, los no cooperantes, como llaman ellos a los evangélicos, algunos de los cuales pertenecen al Ejército de Dios, para ellos “paramilitares”.
Pretextos siempre se sacará de la manga el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas para continuar rechazando el camino del diálogo, quizá el único para resolver el diferendo de Mitzitón, aunque no está demás decir que ya antes han firmado minutas que incumplen, porque es evidente que no buscan solucionar ese conflicto, que de seguro les reditúa muchos dividendos, no solo políticos sino económicos, porque si no que banderas presentarán como suyas, qué causas dirán que defienden, qué tierra, qué territorio, qué Derechos Humanos.