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Fausto Carámbura*
Primera de tres partes Nombrar a la poesía, por naturaleza es advertir la construcción de lugares privilegiados de lo real, ya que ésta emancipa y transforma todo lo constituido en pequeños fragmentos que definen la cotidianeidad de lo realizable. Esto con el fin de expresar de forma inherente su inexpresabilidad. Es decir, todo aquello que pone en evidencia la carga sistémica que existe en las cosas pero que inevitablemente no puede describirse en palabras menores: nombro un árbol y enuncio lo real. Si por ejemplo expresamos la relación de las cosas, en un ámbito determinado, es un intento por expresar su funcionalidad. La tarea de la poesía es la de comprender la fundamentación última que da razón a las cosas la que condiciona esa posibilidad del ser de las cosas reales. Nombrar no al árbol sino a las entidades sustanciales y ahistoricas que, de una u otra forma están adheridas a las cualidades sensibles de su naturaleza: tiempo, lugar, estado, etcétera, es nombrar a su totalidad absoluta. La tarea de la filosofía, es inmanente: su peculiaridad con la poesía es habitual. La corriente de la filosofía se basa en el pensar y posteriormente en el decir, en su método crítico y generalmente sistemático del saber, con argumentos racionales.
La filosofía usa, como la poesía, la expresión escrita para poderse producir, precisa imágenes y escenarios; la materialidad de la escritura y de la palabra lo exige. Y no existe palabra ni escritura que no se encarne en la materialidad del discurso o del diálogo, o del texto literario. Por eso en filosofía el ensayo filosófico, cuando lo es de verdad, constituye el género más complejo y expresivo, ya que el ensayo hace tientos con la escritura y el lenguaje, pero siempre dejando que asomen, y finalmente se produzcan, verdaderas formaciones conceptuales. Conceptos sobre algo tan problemático como esos temas que se nos ofrecen en oposición con toda su carga contradictoria: hombre, mundo y misterio.
Así pues la poesía y la filosofía están ligadas. No hay estilo, escritura y creación si no hay filosofía. No hay poesía sino existe la argumentación filosófica para suscitar su despliegue de imágenes. Los recursos y estrategias se dan a conocer a partir de la musicalidad de la expresión.
Poesía por un lado, significa declarar la belleza o el sentimiento estético a través de los actos del habla. Sus primeras manifestaciones radican a partir del año 2,600.00 antes de Cristo, con inscripciones jeroglíficas en Egipto que, se consideran a su vez, por lo que esto representa, la primera exposición poética de la que el mundo tiene algún registro. Su desarrollo poseía para entonces una insondable significación religiosa además de otorgarle una definición concisa y por demás exacta al nombrarla como condescendiente de los rituales y con una predominación comunitaria.
La filosofía, se desarrolló en el mundo grecorromano y constó de cuatro períodos: la filosofía presocrática, la de platón, Aristóteles y el período helenístico, llamada así por una etapa histórica de la antigüedad que tuvo diversos acontecimientos, tales como la muerte de Alejandro Magno y el suicidio de Cleopatra y Marco Antonio, su amante. Platón uno de los mayores representantes de la filosofía determinó gran parte del cuerpo de creencias tanto del pensamiento como de hombre común demostrando una serie de paradojas ante “el hombre” y “el hombre filosófico”, es decir, ante el pensamiento y la razón que derivaron en definir la filosofía de Platón como una corriente platonista, o de realismo Platónico exagerado ya que dividía al mundo en dos aspectos diferentes: mundo inteligible y el mundo en forma perceptiva:
El mundo perceptible consiste en una copia de las formas inteligibles o Ideas. Estas formas no cambian y sólo son comprensibles a través del intelecto o entendimiento – es decir, la capacidad de pensar las cosas abstrayéndolas de como se nos dan a los sentidos. (1)
Para María Zambrano el concepto entre Filosofía y Poesía es relevante: plantea a la Filosofía como el pensamiento nacido de la admiración que carece de virtudes y abstracciones puesto que nos produce una generosa existencia ante la vida; admiración que recae en el sujeto que observa con los sentidos y no con la mirada ya que de ellos se desprenden múltiples maravillas tangibles y sonoras; el pensamiento filosófico no pretende encarnar las cosas que tiene ante sí, sino que pretende atraerlas como pretexto para que su definición sea más concisa, más extensa y sin embargo más ambigua, aunque en esta prisa de lanzarse presurosa se encuentre con obstáculos que rompan el hilo conductor de las ideas: La Filosofía es un éxtasis fracasado por un desgarramiento. Quizás María Zambrano fue diligente con estas ideas. Ella misma atrae tal consecuencia a un estado todavía menos nítido. Su condición filosófica se ve reflejada en la admiración y advenimiento, ante lo inmediato, pero ¿No es el pensamiento un acto de búsqueda y persecución? Sí para los que se arriesgan pero no van por el camino de la verdad trabajosa. La poesía se encarga de quedar aferrados a lo presente en cuanto éste todavía sea necesario, no es, como en la filosofía un presente inmediato que paradójicamente demora la fidelidad ante la verdad, es en cambio un ideal fiel a su primitiva admiración extática: todo lo que nos rodea es poesía. Octavio Paz en el libro “El arco y la Lira” aborda lo siguiente:
La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. (…) Plegaria al vacío, diálogo con la ausencia: el tedio, la angustia y la desesperación lo alimentan. (…) Pura e impura, sagrada y maldita, popular y minoritaria, colectiva y personal, desnuda y vestida, hablada, pintada, escrita. Ostenta todos los rostros pero hay quien afirma que no posee ninguno. (2)
Si la poesía lo es todo ¿Qué es la filosofía? ¿De dónde parte su pensamiento y hacia dónde se dirige? ¿Es acaso, tan sólo una terrible ostentación y pretexto de la poesía para que pueda nutrirse de algo que está más allá de sus fronteras? Toda actividad verbal es susceptible de cambios y transformaciones amen de las contradicciones que éstas posean. Si el cuerpo de la filosofía se rige en arriesgar, habrá que arriesgar, pero si en su intento no relaciona conceptos reales con la realidad ¿tendrá valides? Pasó con Sócrates. Su abatimiento derogó sus virtudes y el camino de la dialéctica y abrió camino en el mito poético como una revelación.
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