Víctor Del Monte
El Frayba, negligente e intrigoso Bien haría el director del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, Diego Cadena Gordillo, si escuchara a los obispos de Chiapas, que hace unos días se manifestaron contra los grupos que solo promueven la confrontación, luego de que ellos promovieron una reunión tripartita sobre el fenómeno de las minas en nuestro Estado, con campesinos representantes de comunidades donde hay exploración o explotación de algunos minerales, con directivos de una de las principales compañías mineras y con autoridades federales y estatales competentes en el ramo.
Los clérigos abogaron por sentar a dialogar a los empresarios mineros, a los campesinos, y al gobierno federal para analizar qué hacer para que la minería no sea solo para que unos empresarios se enriquezcan y se generen impuestos para el gobierno federal, con grave deterioro del medio ambiente y destrucción de los recursos naturales, patrimonio de la comunidad local, sino que sirva para el bien común.
Esa es la formula que debiera asumir como propia el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, porque bien común y derechos humanos debieras ser sinónimos de democracia, porque sin ellos no existe ni uno ni lo otro, pero la democracia se construye entre todos, no es tarea de unos, y bien haría el abogado Diego Cadena Gordillo en asumir una posición más propositiva, para avanzar en la construcción de una sociedad más equitativa, pero para ello se debe adoptar una postura menos confrontativa, que abone al diálogo y a la negociación, no que apueste al deterioro progresivo de los conflictos y a la mayor polarización social, como ha sido la constante desde que el abogado Diego cadena Gordillo asumió la dirección del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, hace ya poco más de un año.
El acompañamiento de nuestros pueblos en sus luchas por la justicia –como dice el obispo Felipe Arizmendi Esquivel, de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas-, debe ser siempre sobre bases de la verdad y la fraternidad; pero ese no es el camino que parece haber elegido el abogado Diego Cadena Gordillo, que ahora incluso promueve intrigas palaciegas por medio de la página oficial del Frayba, propalando supuestas llamadas telefónicas en las que se adelanta la inminente caída del gobernador Juan Sabines Guerrero y el ascenso del secretario general del gobierno, el doctor Noé Castañón León, evidenciando que hay un titiritero que mueve los hilos del Frayba detrás del bogado Diego Cadena Gordillo, porque si no, no se podría explicar por qué él que debiera estar ocupado en el acompañamiento de los pueblos indígenas en la defensa de su tierra y su territorio y los Derechos Humanos se presta a la intriga palaciega que solo puede ser alentada por grupos de poder de la clase política chiapaneca que permanecen al acecho, y no precisamente con la pretensión de alcanzar el bien común, el respeto de los Derechos Humanos y la democracia, sino justamente para lograr lo contrario, la ruptura del Estado de derecho, la polarización social y el resurgimiento de la violencia.
Por algo los obispos de Chiapas se pronunciaron en ese tenor: “Nos preocupa la violencia que se pueda suscitar, y buscamos caminos para alentar la paz social”.
Resulta obvio que toca al gobierno velar por que se cumplan a cabalidad lo estipulado en la ley, pero también hay responsabilidad de los órganos no gubernamentales, como el propio Frayba, de promover que los Derechos Humanos y el bien común sean asequibles a todos no solo prerrogativas de unos, porque no se puede privilegiar los derechos de unos por encima de los de otros, como pretende en Frayba siempre que tiene injerencia como mediador o como parte activa en algún conflicto entre grupos antagónicos, independientemente que quienes se confronten sean del mismo grupo étnico, estén en la misma condición de marginación y pobreza, y por si eso fuera poco, guarden entre sí relaciones de parentesco.
Los obispos de Chiapas han dado una lección de unidad, de alto amor a Chiapas, al abonar con su intervención a la comprensión de un problema que rápidamente está generando descontento social, para evitar que los ánimos se desborden, buscando siempre la conciliación:
“Ante las organizaciones que sólo promueven la confrontación, optamos por que empresarios y autoridades escucharan los testimonios y las inquietudes de los campesinos, y éstos a aquéllos. Lo hicimos porque nuestra tarea pastoral incluye acompañar a nuestros pueblos en sus luchas por la justicia, siempre sobre bases de verdad y fraternidad. Nos preocupa la violencia que se pueda suscitar, y buscamos caminos para alentar la paz social”, según publicó el obispo Felipe Arizmendi Esquivel en una colaboración que hizo circular entre los medios de comunicación y que intituló: “Desarrollo justo para todos”.
La intermediación de los obispos, por su alta investidura, es un ejemplo a seguir en la solución de diversas controversias sociales, donde la intransigencia de una de las partes, y del mismo Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas solo ha servido para alentar el encono, la mayor polarización y la violencia.
Veamos: “La reunión se desarrolló en mutuo respeto. Los empresarios y las autoridades dijeron que todo se hace conforme a las leyes vigentes. Los campesinos plantearon algunas de sus quejas e inquietudes, pero, en reunión posterior sólo con ellos, nos dijeron que, por temor o por un inadecuado respeto, no expresaron bien lo que están viviendo: destrucción del medio ambiente, contaminación, grietas en sus tierras, peligros de deslaves, azolves de los ríos y de la presa cercana, división en los ejidos, corrupción. Se decidió elaborar un documento, en que se describa bien la situación, y continuar el diálogo que se ha iniciado, para que la explotación minera no dañe, sino que beneficie a todos, con particular protección de la tierra, de la naturaleza y de los pobres”.
El obispo Felipe Arismendi Esquivel llama a la reflexión:
“Debemos sostenernos en el esfuerzo por aprender a dialogar entre empresarios, autoridades y campesinos, para buscar el bien común: desarrollo para todos, y no sólo para los más ricos y poderosos. Hay que ir más allá de intereses egoístas, de desconfianzas sistemáticas, de ambición de ganancias a costa de la destrucción de la naturaleza, del daño a los pobres y a la tierra de la que viven. Estamos conscientes de que, como Iglesia, nuestra opción preferencial es por los pobres, y debemos acompañarlos en la defensa de sus legítimos derechos, pues los ricos se defienden solos. Por ello, seguiremos buscando caminos de diálogo, pero privilegiando nuestra cercanía y nuestro amor con los más débiles e indefensos. Que el Espíritu Santo nos sostenga firmes en esta opción prioritaria”.
Solo al abogado Diego Cadena Gordillo podría ocurrírsele denostar la participación de los clérigos, sindicarlos de colaboracionistas, de estar mediatizando las luchas del pueblo organizado, que buscan la independencia, la autonomía y el autogobierno; solo al abogado Diego Cadena Gordillo podría ocurrírsele la idea de que la intervención de los tres obispos de Chiapas fue planificada desde el Palacio de Gobierno, en Tuxtla Gutiérrez, como planificada fue la matanza de 45 indígenas de Acteal, el 22 de diciembre de 1997, y que a los obispos de Chiapas seguramente les ha dado tal o cual dadiva para intervenir como mediadores en el conflicto de las minerías, y acreditar lo dicho a un testigo presencial que les llamó por teléfono, incluso llegar a reproducir un diálogo realizado vía telefónica:
-Mira, yo te llamo porque presencié cuando el gobernador Juan Sabines Guerrero les entregó un maletín negro a los tres obispos de Chiapas, y clarito escuché que les instruyó para que se inmiscuyeran en el conflicto de las minerías, porque si no les iba a cerrar sus iglesias e iba a fomentar a los grupos evangélicos para que conviertan a más católicos, y como sé que ustedes defienden los derechos Humanos, se los paso al costo, a ver que hacen con esta información, porque el gobernador Juan Sabines Guerrero no pasará de su III informe de gobierno, y ya Gómez Mont instruyó al Doctor Noé Castañón León que les de lo que pidan; y si Diego Cadena Gordillo quiere la Procuraduría, que no hay problema; ah, pero que tuviera cuidado con el gordo Pedro Raúl López Hernández, porque él le puede comer el mandado, porque el doctor Castañón León va a ser el mero mero y ustedes lo van a ayudar a gobernar Chiapas…