Víctor Del Monte
Focalizada y parcial el actuar del Frayba La acción del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas es focalizada; se concreta a algunos municipios de los Altos, la Selva y la zona Norte de Chiapas; más aún, se ciñe a la defensa de unos cuantos grupos indígenas, exclusivamente filo zapatista, la mayor parte de las veces vinculadas a la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas.
Fuera de ello, el Frayba no parece estar muy interesado en defender los derechos del resto de ciudadanos de Chiapas, ya sean indígenas o mestizos; pero eso no parece preocuparle en lo absoluto; es más, lo luce, como lo evidencia en el Boletín de prensa 29, del 20 de agosto de 2009: Acteal, nuevos actores cómplices de la impunidad; Mitzitón y Bachajón, ejidos en defensa de su territorio; Ejido Jotolá, continúan las agresiones de la Opddic.
El lenguaje del Frayba, lejos de apegarse a la norma jurídica, para reivindicar el respeto de las leyes, del Estado de derecho, busca la descalificación del contrario, adjetiviza; todos cuantos no son aliados suyos son “paramilitares”, trátese de la ORCAO, de la ARIC-Unión de Uniones, del Ejército de Dios, de Paz y Justicia, y otras organizaciones sociales, indígenas y campesinas, que al igual que la OCEZ y la CIOAC, se han constituido para luchar por las legitimas reivindicaciones de sus agremiados.
Es el caso de Mitzitón: “Félix Jiménez, conocido paramilitar relacionado con los comandantes del Ejercito de Dios, golpeó brutalmente al joven Enrique Hernández Hernández de 17 años de edad, hijo de un ejidatario, como parte de las constantes agresiones que se ha perpretado en el ejido de Mitzitón en los últimos meses”.
Así la confrontación entre grupos que se disputan un espacio, un territorio, un liderazgo político, y que rivalizan con el EZLN o las Comunidades Eclesiales de Base, adquieren ante los ojos del Frayba el adjetivo de “paramilitares”, que busca crear la percepción de que son subsidiarios del Gobierno, ya sea federal o estatal, y aún municipal, y que por tanto obedecen a una “lógica de guerra de baja intensidad”, donde, obvio, las victimas son los zapatistas o adherentes a “La otra campaña”, porque a su buen entender, son los únicos a los que asiste la razón y el derecho, el resto, los otros, que se vayan al carajo, son “paramilitares”, y por tanto están al servicio del gobierno, al que sobra decirlo no reconocen jurisdicción ni autoridad en sus territorios.
Es el caso de Mitzitón, en san Cristóbal de Las Casas, donde católicos tradicionalistas y evangélicos se odian a muerte, aparentemente, porque debajo de ese odio subyacen intereses mezquinos: la mayoría católica, que se dice adherente a “La otra campaña”, les echó de sus parcelas, del desconoció sus derechos agrarios, y se hizo del poder político, supliendo al comisariado ejidal legalmente constituido para poner en su lugar a uno allegado a sus intereses.
Tienen el respaldo del Frayba, y eso les basta.
Su mejor arma es el golpeteo mediático, la descalificación de contrario, los evangélicos, a los que sindican de “paramilitares”, que portan armas de alto calibre y realizan prácticas de tiro.
Mire lo que dicen los adherentes a “La otra campaña”:
“El mismo día 27 de agosto estuvieron disparando sus armas de fuego en las montañas de Mitzitón, espantando a los pastoreos de borregos. Félix, Roberto y Tomás están andando en una camioneta color roja, marca chevrolet, sin placas, vidrios polarizados. Los identificaron las compañeras que estaban pastoreando sus borreguitos en esas áreas del pueblo, regresaron muy espantadas por los disparos que hicieron los paramilitares. Félix y Roberto fueron identificados por los vecinos cercanos que viven en el Barrio Marabel. El mismo día en la casa de Carmen Gozález Gómez también del Ejército de Dios, hicieron disparos de bombas para amenazar al pueblo”.
Reseñas como estas son las que el Frayba hace circular por la web, y muchos colegas la asumen como denuncias de hechos verdaderos, sin corroborar por ellos mismos los acontecimientos, y sin por lo menos consultar a la contraparte para guardar el equilibrio en la información que emite ese Centro de derechos Humanos, que más que defender los Derechos Humanos se dedica de tiempo completo al activismo político, porque hasta donde yo tengo entendido el único que puede violentar los Derechos Humanos es el Gobierno, toda vez que es el que administra la cosa pública, la justicia y las leyes, y que en tanto se trate de conflictos entre particulares o grupos de personas que deciden tomar la ley por su cuenta, el Frayba solo puede intervenir tomando partido de uno u otro bando, pero jamás podrá decir, como pretende hacerlo, que está velando por el respeto de los derechos humanos, porque en todo caso lo que ahí existe, y es el caso de Mitzitón, es un conflicto intracomunitario entre dos grupos antagónicos, en donde el Gobierno lo único que puede hacer es tomar las medidas precautorias necesarias para que ambos no rebasen los límites del derecho y tomen las leyes en sus manos y se hagan “justicia” a su muy particular punto de vista, porque entonces el Frayba lo que está haciendo con su intervención es validando el proceder de uno de los grupos en prejuicio del otro, o lo que es lo mismo, su intervención justifica el que un grupo conculque los derechos del otro, los avasalle y se imponga, ya sea políticamente o por la fuerza, para imponer un criterio político, una religión o un parecer que los otros, ya sean minoría o mayoría, se niega a seguir arguyendo legítimamente el derecho a la diferencia, eso sí consagrado como un derecho universal, como un derecho humano, que es lo que el Frayba debiera proteger y velar porque así sea, porque no está demás decirlo que en el caso especifico de Mitzitón, que es una comunidad que se rige por asamblea, que tiene una autoridad ejidal, el Frayba está del lado de la autoridad, en este caso el presidente del comisariado ejidal, y no del grupo que ha visto conculcados sus derechos, como lo es el derecho agrario, ya que han sido desterrados y despojados de sus parcelas con el aval del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, que aquí sí juega el rol de esquirol, de arbitro parcial, porque inclina la balanza hacia quienes dicen militar del lado del EZLN, al que el Frayba se ha plegado totalmente, arriando la bandera de los Derechos Humanos, por el de los intereses de este grupo de poder, porque hay que especificar que donde el EZLN ejerce su hegemonía, no se acepta el disenso, se hostiga al disidente, y se le destierra.
Son muchísimos los ejemplos que un defensor imparcial de los Derechos Humanos podría documentar en la zona de la selva, de Las Cañadas, en la zona Norte, y en los municipios “autónomos” de los Altos de Chiapas, donde la población permanece enclaustrada y donde no se permite el libre tránsito de las personas ajenas a las comunidades, y en muchos de los casos donde se prohíbe a los habitantes hablar con extraños, a riesgo de ser castigados, de ser segregados, de ser desterrados, pero que ni la prensa ni el Frayba documentan, pero que están ahí para evidenciar ante el mundo que el EZLN es una organización intolerante, que ejerce un férreo control dentro de su área de dominio, de los territorios bajo su egida, donde es gobierno y manda, donde ha impuesto una ley marcial que se acata o se acata, la llamada Ley zapatista, que se estableció en el 2003 con el nacimiento de la Junta de Buen Gobierno, que al final lo que pretende es ejercer control sobre su territorio y recursos naturales, que ellos llaman autogobierno en las comunidades indígenas, muchas veces en forma autoritaria, déspota, que vulnera derechos humanos de quienes no están alineados a su mando, que está centralizado, en forma vertical, porque al final de cuentas el EZLN es un ejército, tal vez el único grupo paramilitar que goza de reconocimiento oficial mediante la denominada Ley Cocopa.
Eso y no otra cosa es lo que está en juego en el caso de Mitzitón.
Por eso la negativa a dialogar con el gobierno del estado para solucionar el conflicto.
Veamos:
“Por último, el día de hoy 1 de septiembre del 2009, a las 3 de la tarde llego comisionado de la Oficina de Asuntos Religiosos del gobierno del Estado invitando al diálogo para el 3 de septiembre. El pueblo de Mitzitón les decimos que esta misma oficina es quien protege los paramilitares del Ejército de Dios, encabezado por Esdras Alonso, apoyados por regidores de San Cristóbal del PT Enoc Hernández Cruz y del PRD. Nosotros le decimos al mal gobierno que cumplan la justicia encarcelando a quienes mataron a nuestro compañero Aurelio Díaz Hernández y lesionaron a nuestros 5 compañeros. No estamos dispuesto a ir a ese diálogo con quien sabemos que protege a los paramilitares y delincuentes y que les ofrece impunidad. El gobierno bien sabe cuales son los acuerdos de la asamblea que hemos hecho y es lo que vamos a respertar.”
Más claro ni el agua.