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Víctor Del Monte El Frayba declara la guerra al gobernador Sabines Se veía venir; y quizá yo haya sido el primero en advertirlo; tal vez porque mi formación profesional me permite interpretar lo que subyace en el discurso, y porque el del director del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, Diego Cadena Gordillo, resulta harto predecible: busca la confrontación a toda costa, el choque de trenes, para atraer hacia él los reflectores de los medios, como Ricardo Arjona, y no lo digo por su look, sino porque quiere verse asimismo como un redentor social no como lo que debiera ser: un defensor de los Derechos Humanos, que tiene como una premisa orientadora de su labor, porque así lo dice el Frayba en su declaración de principios “El desarrollo de una cultura de diálogo, tolerancia y reconciliación, con respeto a la pluralidad cultural y religiosa”. Ayer fue más que evidente el rol que Diego Cadena Gordillo se ha propuesto imponerle al Frayba, de golpeteo político, de oposición radical al gobernador Juan Sabines Guerrero, para sacar quien sabe qué ventaja, provocando con su proceder, deslegitimar la imparcialidad de ese órgano, cuya misión y visión el obispo emérito Samuel Ruiz García se encargó de delinear con finura: “El Frayba tiene como misión caminar al lado y al servicio del pueblo pobre, excluido y organizado que busca superar la situación socio-económica y política en que vive, tomando de él dirección y fuerza para contribuir en su proyecto de construcción de una sociedad donde las personas y comunidades ejerzan y disfruten todos sus derechos a plenitud”. Esa es la misión del Frayba no otra, pero Diego Cadena Gordillo, ha optado por explorar otro camino: el de contreras, la oposición por la oposición misma, radical, irracional, intransigente, al que no importa avanzar en la solución de los problemas, porque lo que a él interesa es que se fermenten y sangren, para, al más viejo estilo estalinista, exacerbar las contradicciones de clase, y según esto, acelerar el descontento popular, la repulsa por el gobierno, por el estado de cosas, y entonces esto propicie el estallido social, la caída de un régimen, en este caso, e gobernador Juan Sabines Guerrero, a quien ya no sabe que endilgarle. Veamos lo que ayer dijo Diego Cadena Gordillo a los medios, y vean si no Diego cadena Gordillo parecía más un jefe guerrillero de las FARC de Colombia hablando de Álvaro Uribe: “En la acción de contrainsurgencia implementada por el Gobierno de Juan Sabines, a solicitud del Gobierno de Felipe Calderón, contra los pueblos indígenas de Chiapas, en el mes de abril se detuvieron de manera ilegal a ocho indígenas tzeltales del Ejido San Sebastián Bachajón, entre ellos un Base de Apoyo del EZLN y siete adherentes a la Otra Campaña, torturándolos, acusándolos con falsedad y violándoles sus garantías constitucionales, con la finalidad de reprimir el ejercicio de su derecho a administrar su territorio”. Diego Cadena Gordillo miente sin rubor alguno, porque desde que se detuvieron a los adherentes a “La otra campaña” de San Sebastían Bachajón se acabaron los asaltos carreteros en el Tramo de Temo, de la carretera que conduce de Ocosingo a Palenque, y de eso dieron cuenta los operadores turísticos no el gobierno, pero cuando él habla es como si en Chiapas en realidad privara un estado de guerra, como si hubiese una insurgencia en curso (¿o la hay y nadie más que él lo sabe?), como si el EZLN y su líder máximo, el subcomandante Marcos, no hubiesen ya depuesto de manera unilateral el uso de las armas, como si el propio Frayba no hubiese promovido el cese al fuego y como si el EZLN y el Frayba mismo no hubiesen celebrado, hace apenas unos cuantos días, los seis años que llevan de construir un espacio de autogobierno, que son precisamente las juntas del Buen Gobierno, los Caracoles, y como si el gobernador Juan Sabines Guerrero no hubiese saludado públicamente esta iniciativa zapatista, y como si su administración no estuviera respetando sus territorios, sus mandos, sus autogobierno, en algunos casos interactuando con ellos a través de los Juzgados de Paz y Conciliación Indígena. Es pues incomprensible el proceder de Diego Cadena Gordillo, que ayer no solo rompió abiertamente con el gobierno estatal, sino de manera personal con el gobernador Sabines, con una furia tal que parecía que el mismísimo pablo Salazar Mendiguchìa hubiese sido el que redacto el comunicado de prensa que leyó y que más semejaba una proclama política, porque Diego cadena Gordillo llamó abiertamente “a las organizaciones civiles y sociales a articular su lucha en la defensa de los derechos indígenas y de su territorio”, como si esta administración estatal estuviese desmantelando, allanando o violentando los espacios que el EZLN se ha dado para vivir su autonomía, su proceso político –que no militar-, que en ningún momento atenta contra el orden establecido, o por lo menos eso es lo que el gobernador Sabines considera, por lo que él mismo expresó simpatía por la causa de los más jodidos de Chiapas, que son los indígenas, y que por eso mismo buscó el cobijo de la UNESCO para alinear su política social con los Objetivos de Desarrollo del Milenio para el 2015. Transcribo: El Frayba tiene como premisas orientadoras de su labor: • La Integralidad e Indivisibilidad de los Derechos Humanos. • El respeto a la diversidad cultural y al derecho a la Libre Determinación. • La justicia integral como requisito para la paz. • El desarrollo de una cultura de diálogo, tolerancia y reconciliación, con respeto a la pluralidad cultural y religiosa. Pero todo parece indicar que su nuevo director, Diego Cadena Gordillo, no conoce estos enunciados, que por cierto están en la pagina web del Frayba, pero que él simplemente se los pasa por el arco del triunfo, porque ayer rompió lanzas contra el gobernador Sabines, a quien en pocas palabras le declaró la guerra, una guerra sin cuartel, porque para Cadena Gordillo el gobernador es parte del “plan contrainsurgente” del presidente Calderón Hinojosa, como sí el subcomandante Marcos ahora sí pretendiera hacer efectiva aquél grito de guerra de avanzar hacia la capital del país para tomar el Palacio Nacional, todo para recriminar que “el Gobernador del Estado, Juan Sabines, de manera unilateral “acordó” con los liberados no regresar a sus comunidades de origen. Consideramos que esta es una medida insuficiente para garantizar la integridad física y la vida de las abejas, particularmente de las y los sobrevivientes que actuaron como testigos presenciales en el proceso penal, así como la tranquilidad y la paz social en la región”. Lo único que en realidad logró Diego Cadena Gordillo es que los liberados por el caso Acteal rechazaron concretar el acuerdo de reubicación fuera del municipio de Chenalhó, en tanto no alcancen su libertad poco más de 50 de sus compañeros que permanecen en prisión, dejando al descubierto sus verdaderas intensiones,: generar un movimiento contra el gobernador Juan Sabines Guerrero, sobre todo cuando convoca a una especie de cruzada, como es el llamadoo a las organizaciones civiles y sociales a la articulación para la exigencia de sus derechos como pueblos indígenas, particularmente a la consulta y defensa de su territorio”, o cuando Diego cadena Gordillo parece ser el portavoz de los ejidatarios de Mitzitón, que según dijo él, “decidió por unanimidad no dialogar con el Gobierno del Estado”.
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